Piezas en cuero colombiano
Rochi, de pie y sonriendo en el stand de Rochi·Rochic, junto a bolsos, sandalias y accesorios en cuero

La historia de Rochi-Rochic


Hay herencias que no se guardan en una caja; se llevan en la sangre, se viven con pasión y se transforman en sueños.

Rochi-Rochic es, para mí, una de las herencias más bonitas que he recibido de mi familia. Todo comenzó en los años 70, cuando ellos empezaron a construir talleres dedicados a transformar el cuero en piezas especiales, inspiradas en diseños y conocimientos que traían de sus largos viajes por Europa y Estados Unidos. Eran lugares que, en aquella época, marcaban el rumbo del diseño y la confección, y de los que mi familia regresaba con nuevas ideas, aprendizajes y muchas ganas de crear.

Esa historia también hace parte de mí. Es una herencia que corre por mis venas y que, desde hace más de una década, con el apoyo de mi familia, decidí convertir en un nuevo capítulo: construir el futuro de Rochi-Rochic, trabajando de la mano del talento caleño. Desde entonces, hemos crecido, ampliado nuestro universo de productos en cuero y accesorios, y aprendido que detrás de cada pieza hay mucho más que un diseño: hay personas, dedicación y una historia que continúa.

Hay algo que me emociona especialmente: ver a las mujeres de mi ciudad. Mujeres hermosas, femeninas, seguras de sí mismas, sensuales y llenas de personalidad. Las caleñas tienen una manera muy especial de vivir, de vestirse y de disfrutar la vida.

Para mí, sentarme una tarde en Granada o en El Peñón a ver ese mujerón caleño es todo un parche. Me encanta encontrarme con mujeres que llevan nuestros productos y descubrir, al mismo tiempo, las creaciones de tantas otras emprendedoras de la ciudad que, con esfuerzo, talento e ilusión, están construyendo sus propias marcas.

Porque Cali es mucho más que salsa. También es creatividad, diseño, emprendimiento y moda. Cada vez somos más las personas que creemos en el talento de nuestra ciudad y trabajamos para mostrar todo lo que somos capaces de hacer, compartiendo escenario con ciudades que tienen una larga trayectoria en esta industria, como Medellín, Bucaramanga y Bogotá.

Ver crecer esta faceta de Cali me llena de orgullo. Y saber que Rochi-Rochic, junto con mi equipo, hace parte de esa historia es una de las satisfacciones más bonitas de este camino.

Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero Cali, mi ciudad, me ha dado muchísimo. Aquí están mis raíces, mis afectos, mis aprendizajes y buena parte de mis sueños. Por eso, más que una marca, Rochi-Rochic es mi manera de honrar una historia familiar, creer en el talento de mi gente y aportar, desde lo que amo hacer, a la ciudad que tanto quiero.

Seguimos soñando, creando y creciendo con el corazón puesto en Cali, con la ilusión de contribuir a construir esa Cali cálida, creativa y llena de oportunidades que tantos soñamos.